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El Duque

Arquitecto: Francisco Hernández Rubio
Año de construcción: 1899-1902
Periodo: Historicismo ingles (tipo ingles)

Finalizando el siglo XIX, la influencia de la arquitectura inglesa llegó a Comillas, como consecuencia de la admiración de la burguesía española hacia el mundo anglosajón. Francisco Hernández Rubio proyectó para el prado de San José el Chalet del Duque de Almodóvar del Río.

Toma su nombre de los famosos “chalets” suizos y sus formas de la admirada arquitectura inglesa, insistiendo en todos los elementos tópicos de estos supuestos estilos rústicos: asimetría, multiplicidad de ejes, labores de madera y ladrillo, etc. Contrastando con el eclecticismo del Palacio de Sobrellano y el modernismo del Capricho de Gaudí.

En la fachada sudeste existe un escudo timbrado por yelmo afrontado con corona de duque y cimera que representa un rey coronado u con cadena la cuello. Lleva en derredor de la tarjeta un adorno de banderitas cargadas de signos o escudetes. El campo es cuartelado y con escuson.

Cárcel

Edificio con dos calabozos y patio interior fue construido y donado por los comillanos en 1879.

La ruta jacobea partía de la Antigua capital de las Asturias Orientales, Santillana del Mar, por Oreña continuaba el camino hacia Novales, pasando por Cigüenza.

El siguiente pueblo es Cóbreces. Entre Cóbreces y Comillas, la Venta del Tramalon, en cuya ermita se conserva una imagen de Santiago.

En Ruiloa, después de transitar por Concha se penetra en Comillas por el Portillo, no sin antes dejar a la derecha una atalaya desde la que se avistaban las ballenas y hacían señales de humo para que los arponeros salieran a por ellas.

Comillas fue la capital ballenera del Cantábrico durante el SXVII, gracias a las rentas que de ello le produjo se emancipo de la jurisdicción señorial y pudo sostener, para atención de transeúntes santiagueros, el Hospital, que ya había construido una beata en la villa, con licencias e indulgencias papales, en el SXVI.

En el SXIX se recogió una curiosa leyenda, hasta entones trasmitida por tradición oral, referida al camino de Santiago en la que se cita a Comillas”Cuantan que viniendo un caballero en seguimiento del glorioso cuerpo del santo Apóstol, cuando su discípulos le traían de Jerusalén a Galicia, no hallando pasaje en un brazo de mar que está hacia el valle de Comillas, se entró a caballo en el agua y paso a Galicia”.”Cuando salio del agua se vio todo el cuerpo, como su caballo, sembrado de conchas, por lo cual, desde entonces, se dieron por escudo de armas al Apóstol, y las usaron lo peregrinos”.

Esta mítica leyenda, a pesar de sus fantasías, nos indica la fuerte tradición de la ruta de la costa por Cantabria.

Corazón de Jesús

Durante las primeras décadas del SXX se fue articulando en España una incipiente acción católica. El devocionalismo fue uno de los rasgos más destacados, siendo la devoción al Sagrado Corazón uno de las expresiones más características de las consagraciones.

D. Alfonso XIII, en el Cerro de los Ángeles, consagro su persona y su reino al “sagrado corazón de Jesús”.

El monumento del Cerro de los Ángeles dará lugar a una proliferación, por toda la geografía española, de monumentos al “sagrado corazón”.Uno de los cuales se encuentra en Comillas, de gran sencillez, mandada realizar en Barcelona por el II Marques de Comillas.

Esta escultura se encuentra situada en el lugar conocido como “La Peña”. Detrás la casa rectoral, que data de hacia 1770 con balcón de pulpito y cornisa requebrada, presenta planta cuadrada y tejado a cuatro aguas.

Los paramentos son de sillería o sillarejo, lo que la proporciona un aspecto de volumen cerrado.

Corro San Pedro

En el lenguaje popular de la Cantabria montañesa, corro es un lugar cercado y rodeado de frondoso árboles, donde se juega a los bolos o sitio donde solía bailarse al estilo suelto y con panderetas. Destacan un conjunto de casonas del siglo XVIII, viviendas características de la arquitectura noble en nuestro medio rural, construidas alrededor de esta plaza de San Pedro. En ella sobresalen la Casa Cueto de principios del S XVIII (1724)

Hoy propiedad de la Familia Sánchez de Cueto. Casona con balcón volado y con cubierta a dos aguas de dos alturas, en su fachada presenta vanos regulares, simétricos, con la puerta centrada. Llama la atención la presencia de dos hastíales a manera de cortavientos. En la fachada principal hay un gran escudo, con yelmo y el característico plumaje que cae sobre unos lambrequines .Por soporte dos leones, surmontados de dos figuras humanas femenina y masculina, que cabalga sobre dos aves. Los leones apoyan sus patas sobre las cabezas de dos sirenas acostadas.

Hotel San Pedro. En 1946, se inaugura como Parador siendo aprovechada en todo lo posible, la antigua casa de los Balbas, presenta un escudo timbrado con yelmo de hidalguía con las armas de la villa de Comillas, con profusión de lambrequines por adorno, y el campo presenta la galera de remos que avanza sobre las cadenas y la torre Sevillana, todo sobre ondas de mar. En un lateral se sitúa la capilla de S. Pedro donde se realiza en la tarde del día de su nombre una solemne procesión publica y apenas aparece la imagen comienza una danza popular o baile llano llamada “baila al Sr. San Pedro”, en la que las mozas eran mujeres ancianas, que permanecían sentadas hasta que eran sacadas a bailar por los mozos picayeros.

Según la tradición, la devoción a la imagen de S. Pedro tiene su origen en que, de antes la gente del mar, tenia la costumbre de poner cada costera bajo la advocación de algún santo, cuya festividad tuviera lugar en los comienzos de la misma. Y así se encomendaron a este con motivo de la costera de bonito.

El Espolón

En 1794 el Arzobispo de Lima, Juan Domingo González de la Reguera, mandó construir el edificio para destinarlo a instrucción, y donde se situó en 1802 el Real Seminario Cantabro; obra del maestro Cosme Antonio de Bustamante. Se caracteriza por el clasicismo de su patio, presenta una planta cuadrangular, que se articula en torno a éste patio central; por la masiva construcción en sillería, muy bien trabajado en todo su conjunto, particularmente de su fachada con volados balcones.

J D de la Reguera fundo y doto la cátedra de latín, con su pasantia y escuela de niños. Además de los locales para las clases, fue la casa de los profesores de latín, los de las escuelas de niños, niños y párvulos.

En el edificio hay un escudo con atributos episcopales, timbrado por un sombrero clerical, acompañado de una mina y un libro abierto; del jefe salen unos cordones que cuelgan a los flancos, terminados en tres borlas colgantes y otra de unión, en vez de las diez que corresponde a su dignidad.

El campo lleva la punta cortada:

1) en jefe aparece una cruz como de Malta. A la derecha una nave pasa por un puente y al izquierda se ve un árbol arrancado , a cuyo tronco se encuentra empinante un animal

2) El báculo de pastor , cruzado con la cruz de doble traviesa , sobre una mitra obispal .Bordura que no abraca el jefe y que dice.”VIRGA TUA ET BACULUS TUUS IPSA ME CONFIATA SUNT” (Tu bastón y tu báculo, estas mismas cosas me han sido confiadas).

Al pie del escudo hay una lapida con la siguiente inscripción: REINANDO CARLOS IV Y A EXPENSAS DEL EXCMO. SR D. JUAN DOMINGO GONZALEZ DELA REGUERA, ARZOBISPO DE LIMA, GRAN CRUZ DE LA REAL Y DISTINGUIDA ORDEN DE ESPAÑA, SE HIZO ESTA ESCUELA PARA LA ENSEÑANZA PUBLICA POR DIRECCION DEL ARQUITECTO COSME ANTON. BUSTAMANTE. AÑO DEL SEÑOR DE 1794.

Mirador Santa Lucía

Estamos ante una magnifica costa acantilada, que alcanza 50m de altura, solo interrumpida por la playa de Comillas que se puede dividir en tres zonas .

La primera, abarca desde la” Piedra del Pajarito” hasta el conjunto de rocas del Portillo (a la derecha).

La segunda es la zona central, con un paseo marítimo y diversas instalaciones.

La tercera es la zona del puerto. Comillas no solo posee ésta que se extiende entre el puerto y el “Picu Miradoriu”.Está la playa de los Muertos, detrás del cementerio del pueblo, enmarcada en una bahía diminuta.

La última playa comillana, aunque no esta en el casco urbano, es la Ría de Oyambre, que presenta ecosistemas de gran interés. Y es que Comillas, aunque tuvo su auge, primero ligado a la pesca y mas tarde a sus minas y comercio de blenda, su autentico renombre y connotaciones aristocráticas los adquirió a finales del SXIX, como lugar de veraneo del monarca Alfonso XII en 1881 y 1882. Le siguieron su Corte, gentes nobles y adineradas gracias a un personaje de origen modesto: Antonio López y López, quien llego a ser el primer Marques de Comillas en 1878. Sus relaciones con Barcelona, con la arquitectura y artistas de la época hicieron que hoy, se aglutinen fantásticos edificios y que esta villa sea uno de los centros del modernismo español.

La ermita de Santa Lucía, posee un carácter eminentemente popular con una buena imagen de la patrona, fue realizada por donación de los pescadores. Estos acudían a escuchar misa, a primeras horas, antes de salir a la mar. Es de gran simplicidad en planta y alzado, con cubierta a dos aguas, la puerta principal de madera y precedida por un pequeño porche.

Destaca una pequeña campana que sonaba cuando las condiciones atmosféricas eran adversas.

Puerto

El puerto esta defendido de los temporales del Noroeste, Norte y Nordeste, por un alto dique poligonal, que configura una dársena interior, tiene un difícil acceso de solo 9m de anchura en el que existen una compuerta hecha de vigas de madera con las que se cierra la dársena cuando hay mareas fuertes o resacas que ponen en peligro las embarcaciones del interior.

Durante muchos años la actividad marinera de Comillas estuvo vinculada a la playa, ya que el puerto como tal no se construyo hasta el 1603 quedando concluido en 1716, habiéndose invertido más de 30.700 ducados y siendo costeado por los propios vecinos de Comillas. El puerto estaba defendido, en su tiempo, por tres garitas y un fuerte con cuatro piezas de artillería. Desde siempre y sobre todo desde la construcción del puerto, tendría una preferencia en su actividad pesquera: la caza de la ballena, a la que salían a cazar en chalupas, armados de arpones. La importancia fue tal que Comillas fue el ultimo puerto santanderino que mantuvo su tradición ballenera hasta bien entrado el S. XVIII .La tradición reconoce a la gran Peña Blanca, situada debajo de las bodegas de los marineros, el lugar donde antaño se arrastraban las piezas de los cetáceos logradas para su descuartizacion . Las capturas mas frecuentes eran el besugo y el congrio en invierno, y la sardina y el bonito en verano.

Hace bastantes años se exportaban por el puerto blenda y calamina. Así mismo, se descargaban o importaban por el mismo, años atrás, carbón y cemento.

Siguiendo una tradición secular tuvo organizada y reglamentada su propia Cofradía de Pescadores o Cofradía de Mareantes, llamada del Santo Cristo del Amparo, desde primeras décadas del S. XIV. Sin embargo en el S.XVII, comienza a decaer el Cabildo de Mareantes en razón al corto número de embarcaciones y pescadores a que ha quedado reducido

En la zona de servicio del puerto hay una Lonja de pescado: edificio de estilo montañés ubicado sobre el muelle oeste, se construyo en 1942 sobre los cimientos y muros de contención de un antiguo almacén de minerales de la Real CIA Asturiana de Minas. El edifico tiene un cuerpo central de dos plantas y dos laterales de una sola planta.

Camino del espigon, se ha colocado una placa de bronce con figura de busto y bajorrelieve del poeta comillano Jesús Cancio (1885-1961), el llamado “poeta del mar”.

Casa Ocejo

Casa de Antonio López, Marques de Comillas.

Decidió construir este inmueble para su madre a mediados del S XIX .Se trata de una casa construida al gusto racionalista. En su origen Ocejo era una casa exenta, cúbica, con tejado a 4 aguas y 4 fachadas, de las que la fachada principal, desde la cual se denomina la Plaza de los Tres Caños, (actual Plaza de Joaquín del Piélago), es la única construida en piedra de sillería, bien labrada pero sin ornamentar.

Se diferencia esta fachada de las otras tres en la puerta y en las 4 ventanas de la planta baja rematadas por un curioso adorno ojival que hace presagiar un estilo neogótico.

Las demás fachadas presentan balcones y ventanas recercado en piedra con fuertes rejas en la planta inferior, muy al gusto montañés. Desde el punto de vista arquitectónico destacan las ventanas neogóticas que adornan las fachadas ejecutadas en piedra de sillería. La tapia del jardín que se asoma al paso de la carretera de Comillas a Cabezón, son originarias de 1850.

En 1881 el Rey Alfonso XII anuncia a D. Antonio su intención de pasar el verano en Comillas es entonces cuando el Marques Comillas llama a todo tipo de artesanos de Cataluña así como a arquitectos.

Sto. Hospital de Comillas

Arquitecto: Cristóbal Cascante
Constructor: Placido Díaz de La Campa
Año de construcción: 1885
Periodo: Modernismo

Claudio López y Benita Díaz de Quijano, fueron los promotores de esta obra sufragando todos los gastos. A la entrada de este establecimiento, hoy dedicado a Residencia de Personas Mayores atendidas por las Hijas de San José, figura un busto de D. Claudio López y López, obra del escultor Agapito Vallmitjana (1888).

Del hospital no se han conservado los planos y el edificio ha sido desvirtuado aunque si denota un esquema compositivo que recuerda al palacio por su fachada con galería, esta en madera, con el pórtico escalonado sobre el que se asienta la capilla dedicada a Nuestra Sra del Carmen, cuya imagen ocupa el centro de un retablo de caoba y estilo gótico, un patio central y cuatro cuerpos que flanquean los ángulos. Incorpora, en la fachada norte, dos cuerpos sobresalientes y abiertos que le otorgan al conjunto un movimiento, que unido al patio central y a la galería adosada a la fachada, es, sumamente interesante.

La Coteruca

Año de construcción: 1870 – 1871
Periodo: Historicismo francés

En principio era la casa de verano de la familia Riera y posteriormente la morada permanente del Marques de Movellan, quien la heredo. Este edificio fue construido siguiendo planos traídos de Francia.

La solución “acastillada”, esta remarcada por la espectacularidad paisajística del emplazamiento en lo alto de una colina que asoma al mar.

Todo el conjunto, desde el perfil almenado y las cresterías férreas hasta el aspecto de ruina gótica del cerramiento, es una búsqueda del aspecto pictórico-pintoresco.

En el muro almenado de la casa aparece un escudo de piedra en el que sobresale de la corona del escudo un brazo armado empuñando una daga o puñal (hoy desparecida); se repite el motivo en uno de los cuarteles donde se aprecia claramente un caballero de medio cuerpo con armadura y tocado.

En la chimenea del Palacio de Sobrellano, se colocó un emblema tallado en madera, donde se representa otro brazo igualmente armado de puñal con leyenda de los Bracho.

La guerra civil solo perdono sus torres cuadradas y los muros limítrofes, destruyendo todo lo demás. En 1990 el edificio fue rehabilitado en edificio de apartamentos.

Puerta de Moro

Arquitecto: Gaudi
Dirección: Julián Bardier Pardo
Año de construcción: 1900
Periodo: Modernismo

Pertenece a la casa de Moro, que tiene una enorme efigie del Sagrado Corazón de Jesús, sobre la fachada de su torre cuadrada.

En 1900 se acuerda la construcción de esta portilla para coches. Este procedimiento, tan simple, tan sintético a base de desechos de piedra que se destruyen y se recomponen como hicieran mas tarde los pintores cubistas con los objetos cotidianos y que se había utilizado desde siempre en la construcción de muretes, Gaudi lo magnifica y lo manipula para darle una nueva utilidad , llena de fantasía y rigor.

Además de una puerta para coches y para peatones goza de un agujero en el muro, por ello la llamaría “la puerta de los pájaros”.

Las superficies onduladas, las esquinas redondeadas, los volúmenes curvos de esta puerta serán un punto de referencia en la ruptura lingüística del arquitecto, quien se abre aquí a la modernidad.

Monumento al Marqués de Comillas

Arquitecto: Doménech y Montaner
Dirige: Cascante
Año de construcción: 1890
Periodo: Modernista

El indiano don Antonio López y López, cuyo ascenso económico y social había sido imparable desde su regreso de Cuba y el establecimiento de sus negocios en Barcelona, culminando con la concesión en 1878 del título de marqués de su villa natal (Comillas), como reconocimiento de Alfonso XII al apoyo económico y material prestado en la lucha contra la insurrección cubana.

A partir de este momento la villa de Comillas se personalizó en la figura del marqués levantando un Monumento a su memoria.

Se realizo en el prado de Ángel Pérez, amigo de López, que lo había regalado al pueblo para que acogiera al monumento. También el consistorio recaudo fondos para sufragara gastos.

El proyecto de Cascante, que respeta Doménech, se erige con un original pedestal en forma de proa de barco y la columna sobre la que se levanta la estatua del marques. En ella abundan los temas marítimos y destacaban las estatuas de bronce, con las alegorías de las Antillas y Filipinas (durante la guerra civil se fundieron los bronces de las indias y escudos junto con la figura de López o hoy desaparecidas).

Cementerio

Arquitecto: Doménech y Montaner
Dirige: Llimona
Año de construcción: 1893
Periodo: Modernismo

Luis Doménech y Montaner proyectara la reforma del cementerio integrando la las ruinas de la antigua ermita gótica en su estructura y proyectando una nueva cerca plagada de elementos pintorescos(pináculos ,cruces patadas ,arco de acceso).

Como creación paisajística, el proyecto de Domench, pretende enfatizar su aspecto de ruina , recortando sus perfiles con la inclusión de la escultura del Ángel Guardián de Jose LLimona (1894-1985),realizada en mármol y situándola sobre los muros en la nave de la antigua iglesia. Además Domench proyecta, para el cementerio, el panteón de familiar de D. Joaquín del Piélago, con la lapida sobre la ola retorcida por el latiguillo modernista.

Con una mínima actuación logra expresar la sensación de lo eterno, la calma solemne y ambivalente del ángel posando como un pájaro, pero, también de lo caduco a través de la constante presencia de la ruina. Porque aquellas ruinas tenían su historia: unos hechos que comienzan con el zafarrancho que se organizo en la misa de aquel domingo otoñal ya entrado el SXVI ,cuando una vieja del pueblo fue forzada a abandonar los sitiales reservados a los duques del infantado , feudatarios de aquellas tierras. Todos a una los feligreses juraron no volver a pisar esa iglesia y decidieron construir una nueva entre los vivos y al abrigo de los vendavales marinos, tierra adentro, en lo que hoy se denomina Bº la Iglesia. Hubo pleitos y mas pleitos y finalmente se decidió quitar la silla en cuestión pero el pueblo ya había decido abandonar la parroquia antigua y trasladar el culto a la ermita de S. Juan (que hoy ocupa el Ayto).

Tardaron dos o tres siglos en hacer la nueva iglesia, a costa de su día de fiesta y aquella quedo abandonada.

La Universidad Pontificia

Arquitecto: Martorell
Dirige: Cascante
Decoración: Luis Doménech y Montaner
Pintura: Eduardo Llorens(paraninfo), Juan Llimona y José M. Tamborín (iglesia)
Año de construcción: 1883-1892
Estilo: Eclecticismo gótico-mudéjar

Tras la construcción del conjunto Sobrellano solo le restaba la marques promover una gran “obra pía”, que al vez de perpetuar su nombre le ayudase a “ganarse el cielo”. Es por ello que estudia la posibilidad de levantar un gran centro docente de segunda enseñanza, finalmente se destino a Seminario de pobres (posterior Universidad Pontificia) dirigido por los jesuitas, cuyo modelo docente triunfaba desde el SXVII

La planta del edificio copio la estructura habitual de los edificios de la compañía (il modo nostro”), básicamente se trata de reunir los diferentes apartados del colegio en torno a dos patios porticados.

Se usa una planta rectangular, con la iglesia encuadrada por los dos patios. Se levantan iglesias espaciosas, de fácil acceso desde el interior y exterior, eliminado los coros profundos.

La construcción fue dirigida desde 1883 por Joan Martorell, quien utilizo un eclecticismo gótico-mudéjar muy ornamental, añadiéndose a partir de 1889, la decoración mas modernista dirigida por Luis Doménech y Montaner en el paraninfo, iglesia publica, vestíbulo, escalera, puerta de bronce, mosaicos y artesonados, rompiendo la severidad del edifico original.

Puerta de la Universidad Pontificia

Arquitecto: Doménech Y Montaner
Año: 1892

Puerta de acceso, ensanchada posteriormente para el transito de vehículos, donde se une el ladrillo, la cerámica con reflejos metálicos y piedra labrada en el escudo, donde aparecen la tiara y las llaves pontificias junto al anagrama jesuítico JHS (Jesús, de los hombres Salvador).

Portando el magnifico escudo aparecen dos niños –pajes ataviados con ricos ropajes en los que se inscribe el año inaugural1892 y el Papa al que ofreció la propiedad del Seminario, León XIII. Por debajo de los pajes, a sus pies, 2 figuras grotescas de clara influencia oriental; coronado el arco con reminiscencias medievales y alusiones a arquitecturas exóticas.

Las puertas de este arco, hoy desaparecidas, tenían adornos en forma de flores de la Pasión, llamada así por la referencia a Jesucristo.

La Capilla Panteón

Arquitecto: Martorell
Dirige: Camilo Oliveras
Mobiliario: A.Gaudi
Escultura: Llimona y Vallmitjana
Año de construcción: 1878-1881
Estilo: Neogótico

Forma parte del conjunto de Sobrellano, constituyendo un claro ejemplo de reacción pintoresca frente al clasicismo.

Para la construcción, el arquitecto, siguió modelos del gótico perpendicular ingles y centroeuropeo, dando lugar a una catedral en miniatura, acorde al espíritu profundamente religioso del artífice y de Don Claudio López Bru, segundo marques de Comillas.

En su interior se levantaron los panteones del primer marques, su hermano Claudio y el segundo marques; El Panteón de Don Claudio López y López y Doña Benita Díaz de Quijano (1881) Constituye un destacado ejemplo de la escultura catalana modernista en Cantabria. Las esculturas de la “Plegaria” y la “Resignación” denotan la influencia del estilo Rodin y parece relacionarse con la luz y la atmósfera que las envuelve; los tres fueron realizados por destacados escultores catalanes modernistas como Jose LLimona y Barbany y Agapito Vallmitjana.

Dentro de la capilla, el prebisterio se ornamentó suntuosamente con el altar y mesa de bronce pulido, el frontal con los símbolos de los Evangelios y el Agnus Dei, y la imagen del Sagrado corazón de Jesús. También se añadió el mobiliario diseñado por Gaudi, aun de aires góticos, pero que anuncia el modernismo.

La inauguración de la capilla-panteón, coincidió con la visita de Alfonso XII a Comillas en 1881.

El Palacio de Sobrellano

Arquitecto: Joan Martorell
Dirige: Cristóbal Cascante
Mobiliario: Cascante, Camilo Oliveras
Pintura: Juan Roig, Eduardo Llorents
Año de construcción: 1882-1888
Estilo: Neogótico

El conjunto de Sobrellano, comenzado con la capilla-panteón, se completa con las obras del palacio.

En 1888 se inauguró el palacio de Sobrellano, en el que se recogían diferentes tendencias, que iban desde el gótico civil inglés hasta el recuerdo de los palacios venecianos, pasando por un tratamiento de los relieves cercano a los mocárabes musulmanes.

En cualquier caso la estructura del edificio resulta muy poco gótica. El sencillo esquema palladianp(con un hall central distribuidor y escalera monumental de mármol blanco , con doble tiro e iluminación cenital por una claraboya de vidrieras policromas)genera un paralelepípedo casi perfecto, apenas roto por retranqueos.

Tan monótono esquema se rompe a base de ornamentación, generosa en la fachada principal; mientras en la fachada zaguera mas contenida.

Este palacio es en realidad un espacio para ser mostrado, un espacio de aparato cargado de objetos y elementos que reflejaban la personalidad de los marqueses de Comillas.

El gran salón se concibió como el centro simbólico del palacio, decorándose con ocho paneles pintados por Eduardo Llorens, que mostraban las aportaciones que la familia del marqués había realizado a la historia reciente de España.

El Capricho de Gaudí

Arquitecto: Gaudí
Dirige: A. Cascante
Año de construcción: 1883-1885
Constructor: José Pardo
Estilo: Modernista

Esta residencia de verano se construyo en 1883 por encargo de Máximo Díaz de Quijano, concuñado del Marque de Comillas y con la dirección del arquitecto Cascante Colom según plano de Gaudi.

El capricho consta de semisótano, piso y buhardilla, con una torre lateral que resalta por su verticalidad en un conjunto marcadamente horizontal .En la planta noble destacan un salón a doble altura, un comedor unas cuantas habitaciones, mientras que en el semisótano y en la buhardilla estaban la cocina la cochera y otros espacios para el servicio.

Sobre un impresionante zócalo de piedra, las fachadas muestran la alternancia de franjas horizontales de ladrillo visto y frisos de cerámicas con los motivos vegetales de la flor y la hoja de girasol, presentes también en el friso superior, en la torre y en los testeros de las aperturas.

Encima del porche de entrada, formado por columnas robustas con curiosos capiteles ornados con representaciones naturalistas de hojas de palma y golondrinas se alza la torre mirador, en cuyo interior una escalera de caracol permite subir hasta la arte más alta, acabada en un templete.

Tanto encima del porche como en la parte superior de la torre hay una barandilla circular de hierro con montantes que adoptan la forma de latigazo y tiene una decoración de hojas de parra.

Otros elementos destacados son los balcones de hierro, que cuentan con unos bancos de listones de madera para sentarse y un baldaquino, también de hierro, y las ventanas de guillotina, que al abrirse o cerrarse, suenan con tonos diversos, gracias unos contrapesos.

Fuente de los tres caños

Arquitecto: Doménech i Montaner
Época: finales del S XIX (1899)
Estilo: modernismo

Levantada en la Plaza del mismo nombre (hoy Plaza de Joaquín del Piélago), en agradecimiento a D. Joaquín del Piélago, hijo político del primer marques, por su generosa aportación para las obras de traída de aguas a Comillas.

Doménech plantea una columna central con tres registros laterales. La ornamentación incluye: cartelas con los textos de agradecimiento, motivos vegetales de vago recuerdo gótico, corona y cruz patada con brazos acabados en botones rematando la columna, cenefas florales y ángeles; destaca el delfín enroscado como tema acuático central.