El término municipal de Comillas
tiene 18,5 kilómetros cuadrados, que se extienden
por el litoral desde la ensenada del Portillo hasta la
Ría de la Rabia, y por el interior hasta el monte
Corona, compartido con los vecinos municipios de Udías
y Valdáliga.
Los relieves son muy suaves, acercándose
a los 300 metros de altitud en la zona ccolindante con
Udías, aunque apenas hay zonas llanas.
Predomina la roca caliza, dando lugar a algunas formas
kársticas características, así como
cuevas y acantilados escarpados en el borde litoral.
Como ya adelantábamos la costa del municipio se
extiende desde la ensenada del Portillo, desembocadura
del Arroyo Gandarilla, hasta la Ría de la Rabia,
que forma el limite occidental del término municipal.
Se trata de una costa predominantemente acantilada, si
bien también existe una playa de buenas dimensiones,
en la propia villa de Comillas, y un estuario igualmente
destacable, la Ría de la Rabia, compartida con
el vecino municipio de Valdáliga. También
es preciso destacar la existencia de dos puntos de singular
interés geomorfológico en zonas aledañas
extramunicipales, como son la falla de la Punta del Miradorio
en Ruiloba y el puntal y dunas de Oyambre en Valdáliga,
ambos observables desde el término municipal comillano.
La relación de Comillas con el mar no es exclusivamente
natural, sino también humana, siendo uno de los
8 puertos pesqueros existentes en el litoral cántabro.
Además de la pesca hay que hacer referencia a una
actividad recolectora tradicionsl muy significativa de
esta zona, como es la recogida de la caloca, un alga que
arriba a las costas cantábricas y es objeto de
explotación por los habitantes de Comillas y otros
municipios vecinos. Por último hay que referirse
al marisqueo y otras actividades propias del litoral,
actualmente objeto de regulación para evitar que
sean esquilmados estos recursos naturales.
Cuando oímos hablar del monte Corona, no debemos
pensar en una montaña o una cumbre, sino en un
bosque. En Cantabria la palabra monte tiene un doble significado,
pudiendo ser una montaña, que es la acepción
habitual, o bien un bosque, como es el caso que nos ocupa.
El monte Corona es una extensa masa forestal situada en
la costa occidental de la región, a muy pocos kilómetros
de las playas de Comillas y Oyambre, que se ven perfectamente
desde algunos puntos de Corona en los que el arbolado
nos permite contemplar las panorámicas. Este monte
se extiende al oeste de la carretera que conduce de Cabezón
de la Sal a Comillas por el Alto de la Hayuela, siendo
este pueblo el acceso más habitual al monte Corona,
aunque no el único. El relieve de la zona es muy
suave, no llegando a superar los 300 metros de altitud,
pero en todo caso la topografía es bastante ondulada,
con una importante vaguada por la cual el río Turbio
lleva las aguas de gran parte de Corona a la Ría
de la Rabia. El arbolado del monte Corona es mayoritariamente
alóctono, es decir se debe a los trabajos de "repoblación"
realizados en la zona durante la segunda mitad del siglo
XX, en los cuales se emplearon fundamentalmente pinos
(834 hectáreas) y eucaliptos (621 hectáreas).
También se utilizaron otras especies exóticas
con carácter más bien experimental como
el roble americano (39 hectáreas), e incluso la
sequoya (5'5 hectáreas). Sin embargo la zona mas
valiosa de Corona es el sector correspondiente al pueblo
valdáligo de Caviedes, cuyos habitantes consiguieron
salvar de la tala el único robledal autóctono
de la costa cántabra (200 hectáreas), último
vestigio del monte Corona original, que era un robledal.
En este sector del monte también se pueden encontrar
hayas, sorprendiendo este dato por su ubicación
tan próxima al litoral y a una altura inusualmente
reducida, unos 100 metros sobre el nivel del mar. El monte
Corona se reparte entre los municipios de Comillas, Uclías
y Valdáliga, y está incluido parcialmente
dentro del Parque Natural de Oyambre. En su interior existen
varias ermitas, situadas en claros del bosque muy apropiados
para pasar un tranquilo día de campo con niños
o personas mayores, dado su cómodo acceso. Una
densa red de pistas recorre todo el monte Corona y permite
realizar buenos paseos por sus distintos rincones, sin
excesivos desniveles. |