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Ruta 5: La Ermita de San Esteban y el Valle del Río del Mato

Este circuito permite acceder a la Ermita de San Esteban, la más conocida del Monte Corona, y recorrer el sector menos conocido de la extensa masa forestal, el del Valle del Río Mato.

Ruta 5: La Ermita de San Esteban y el Valle del Río del Mato

Punto de partida y llegada: iglesia de Ruiseñada (40 m.), situada por debajo del núcleo principal de Ruiseñada.

Distancia y horario aproximado: unos 10 kilómetros; alrededor de 2 horas y 45 minutos.

Desnivel: unos 300 metros acumulados de subidas y bajadas.

Dificultad: baja, discurriendo siempre por pistas o caminos anchos, y únicamente puede haber algo de barro en el tramo de subida desde el Río del Mato a La Molina.

Cartografía: I.G.N., M.T.N., escala 1:25.000, hojas 33-IV (Comillas) y 57-II (Cabezón de la Sal).

Ciclabilidad: la ruta es practicable en todo su recorrido en bicicleta de montaña.

Ruta 5: La Ermita de San Esteban y el Valle del Río del Mato



Ruta 5: La Ermita de San Esteban y el Valle del Río del Mato

Recorrido

Ruiseñada (40 m.): Desde la iglesia de San Adrián, hay que subir hacia el este por la carretera, y tras dejar un desvío a la izquierda, en otra cercana bifurcación, se sube entre praos a la derecha. Ignorando sendos desvíos a la izquierda, el ascenso nos lleva hasta un bonito barrio situado en una panorámica loma.

La Citrera (90 m.) (km. 0,7): tras pasar el edificio abandonado de las viejas escuelas, hay que salir del pueblo por el segundo desvío a la derecha, ascendiendo por una pista hormigonada entre hileras de robles y castaños. Cuando la pendiente se suaviza, desaparece el hormigón, y entre praos se llega a un cruce de pistas junto a un eucaliptal, en el que se gira a la izquierda en suave ascensión. Más adelante, tras ignorar varios desvíos secundarios a derecha e izquierda se conecta con otra pista más importante, y la seguimos a la izquierda entre árboles. Tras un tramo casi llano, conecta con un ramal asfaltado, por el que subimos a la derecha llegando enseguida a un cotero en el que se ubica una ermita.

Ermita de San Esteban (251 m.) (km. 3,2) (50'): desde este alto se domina el litoral comillano y buena parte del Monte Corona. Un viejo mirador indica las panorámicas más destacadas, aunque la altura de los árboles puede impedir la visión. En el entorno de la Ermita, además de varias áreas recreativas acondicionadas, hay una buena representación de la variedad forestal del Monte Corona, con robles, hayas, castaños, pinos, abetos, alerces, cipreses, etc. Descendemos por el mismo camino al cruce anterior, yendo ahora de frente por el ramal asfaltado, que pronto comienza a ascender hasta llegar al punto más alto del recorrido, al pie de una cabaña y una torreta.

Torre de vigilancia de incendios (280 m.)(km. 4,6): ambas instalaciones de gestión forestal, pertenecen al Servicio de Montes de Cantabria, y sin necesidad de pasar junto a ellas, seguimos de frente bajando por la misma estrecha carretera que conduce al pueblo de La Hayuela, otra puerta de entrada habitual al Monte Corona. A unos cientos de metros dejamos el asfalto, entrando a la izquierda por una pista que desciende al principio por terreno abierto, y después se adentra en el bosque de robles, castaños, avellanos, acebos, etc. El valle por el que bajamos, situado al pie del pueblo de Canales, también forma parte del Monte Corona, y en él coexisten las manchas de arbolado autóctono con las repoblaciones de pino y eucalipto. Tras un buen rato de descenso, se llega al fondo del valle en un frondoso paraje, cruzando un puente sobre el modesto riachuelo.

Río del Mato (60 m.) (km. 7,5): este curso fluvial tiene la particularidad de que discurre por un valle sin salida, una depresión de grandes dimensiones, característica del relieve calizo, y el agua se sume en un encovadero para retornar a la supeficie a través de una surgencia situada cerca de Ruiseñada. Poco más adelante cruzamos un segundo puente, y el camino se empina de forma considerable, saliendo fuera del bosque a una zona de praos. Ya con pendiente mas suave, sale a conectar con una vía asfaltada, y por la izquierda, enseguida se llega a la entrada de un pequeño barrio.

La Molina (110 m.) (km. 8,4) (2h. 15'): sin entrar en el apiñado núcleo, que mantiene buenos ejemplos de arquitectura tradicional seguimos a la derecha junto a un modesto humilladero, descendiendo para rodear una vaguada y subir enseguida a otro barrio de Ruiseñada, situado en una loma.

La Citrera (90 m) (km. 9,2): seguir de frente entre las casas, y nada más pasar el edificio de las escuelas viejas, salir del caserío por el mismo callejo asfaltado que utilizamos al inicio de la ruta, que desciende entre praos, e ignora algún desvío que entra a la derecha. Más abajo, en una bifurcación, hay que seguir por la izquierda, cerrando el circuito junto a la iglesia donde comenzamos el recorrido.

Ruiseñada (40 m.) (km. 9,9) (2 h. 40').