Ayuntamiento de Comillas - Plan de Excelencia Turísticaf

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Te proponemos 10 recorridos a pie y en bicicleta, para conocer la villa de Comillas de una forma diferente


El término municipal de Comillas tiene 18,5 kilómetros cuadrados, que se extienden por el litoral desde la ensenada del Portillo hasta la Ría de la Rabia, y por el interior hasta el monte Corona, compartido con los vecinos municipios de Udías y Valdáliga.

Los relieves son muy suaves, acercándose a los 300 metros de altitud en la zona colindante con Udías, aunque apenas hay zonas llanas.

Predomina la roca caliza, dando lugar a algunas formas kársticas características, así como cuevas y acantilados escarpados en el borde litoral.


EL LITORAL COMILLANO

Como ya adelantábamos la costa del municipio se extiende desde la ensenada del Portillo, desembocadura del Arroyo Gandarilla, hasta la Ría de la Rabia, que forma el limite occidental del término municipal. Se trata de una costa predominantemente acantilada, si bien también existe una playa de buenas dimensiones, en la propia villa de Comillas, y un estuario igualmente destacable, la Ría de la Rabia, compartida con el vecino municipio de Valdáliga. También es preciso destacar la existencia de dos puntos de singular interés geomorfológico en zonas aledañas extramunicipales, como son la falla de la Punta del Miradorio en Ruiloba y el puntal y dunas de Oyambre en Valdáliga, ambos observables desde el término municipal comillano.

La relación de Comillas con el mar no es exclusivamente natural, sino también humana, siendo uno de los 8 puertos pesqueros existentes en el litoral cántabro. Además de la pesca hay que hacer referencia a una actividad recolectora tradicionsl muy significativa de esta zona, como es la recogida de la caloca, un alga que arriba a las costas cantábricas y es objeto de explotación por los habitantes de Comillas y otros municipios vecinos. Por último hay que referirse al marisqueo y otras actividades propias del litoral, actualmente objeto de regulación para evitar que sean esquilmados estos recursos naturales.


Senderismo

EL MONTE CORONA

Cuando oímos hablar del monte Corona, no debemos pensar en una montaña o una cumbre, sino en un bosque. En Cantabria la palabra monte tiene un doble significado, pudiendo ser una montaña, que es la acepción habitual, o bien un bosque, como es el caso que nos ocupa.

El monte Corona es una extensa masa forestal situada en la costa occidental de la región, a muy pocos kilómetros de las playas de Comillas y Oyambre, que se ven perfectamente desde algunos puntos de Corona en los que el arbolado nos permite contemplar las panorámicas. Este monte se extiende al oeste de la carretera que conduce de Cabezón de la Sal a Comillas por el Alto de la Hayuela, siendo este pueblo el acceso más habitual al monte Corona, aunque no el único. El relieve de la zona es muy suave, no llegando a superar los 300 metros de altitud, pero en todo caso la topografía es bastante ondulada, con una importante vaguada por la cual el río Turbio lleva las aguas de gran parte de Corona a la Ría de la Rabia. El arbolado del monte Corona es mayoritariamente alóctono, es decir se debe a los trabajos de repoblación realizados en la zona durante la segunda mitad del siglo XX, en los cuales se emplearon fundamentalmente pinos (834 hectáreas) y eucaliptos (621 hectáreas). También se utilizaron otras especies exóticas con carácter más bien experimental como el roble americano (39 hectáreas), e incluso la sequoya (5'5 hectáreas). Sin embargo la zona mas valiosa de Corona es el sector correspondiente al pueblo valdáligo de Caviedes, cuyos habitantes consiguieron salvar de la tala el único robledal autóctono de la costa cántabra (200 hectáreas), último vestigio del monte Corona original, que era un robledal. En este sector del monte también se pueden encontrar hayas, sorprendiendo este dato por su ubicación tan próxima al litoral y a una altura inusualmente reducida, unos 100 metros sobre el nivel del mar.

El monte Corona se reparte entre los municipios de Comillas, Uclías y Valdáliga, y está incluido parcialmente dentro del Parque Natural de Oyambre. En su interior existen varias ermitas, situadas en claros del bosque muy apropiados para pasar un tranquilo día de campo con niños o personas mayores, dado su cómodo acceso. Una densa red de pistas recorre todo el monte Corona y permite realizar buenos paseos por sus distintos rincones, sin excesivos desniveles.